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Leer el siglo XX desde otros lugares

Leer el siglo XX desde otros lugares

Conocer la historia del siglo XX suele significar acercarse a fechas, conflictos y transformaciones que modificaron para siempre el mundo contemporáneo. Sin embargo, detrás de cada acontecimiento histórico hubo vidas cotidianas: familias obligadas a abandonar su hogar, mujeres que desafiaron el lugar que la sociedad había reservado para ellas, identidades divididas entre culturas y generaciones que aprendieron a convivir con las consecuencias de 

La ficción histórica no solo permite viajar al pasado: también nos invita a contemplarlo desde voces, territorios y experiencias que los grandes relatos han dejado, con frecuencia, en los márgenes.

Conocer la historia del siglo XX suele significar acercarse a fechas, conflictos y transformaciones que modificaron para siempre el mundo contemporáneo. Sin embargo, detrás de cada acontecimiento histórico hubo vidas cotidianas: familias obligadas a abandonar su hogar, mujeres que desafiaron el lugar que la sociedad había reservado para ellas, identidades divididas entre culturas y generaciones que aprendieron a convivir con las consecuencias de una guerra mucho después de que esta terminara.

A esa dimensión humana de la historia está dedicado Liriva Editores, el sello de EDK Bookverse especializado en ficción histórica del siglo XX. Su catálogo propone descubrir el pasado a través de novelas que combinan una cuidada ambientación con personajes capaces de convertir los grandes procesos políticos y sociales en experiencias cercanas, emocionales y profundamente personales.

Leer ficción histórica no sustituye a los libros de historia, pero sí puede abrir una puerta distinta hacia ellos. Una novela permite recorrer las calles de una ciudad colonial, sentir la incertidumbre de quienes se convierten en refugiados o comprender cómo un conflicto internacional transforma el interior de una casa. Frente a una visión construida únicamente desde gobiernos, ejércitos y dirigentes, estas historias recuperan las vidas de quienes tuvieron que adaptarse, resistir y reconstruirse.

La selección de Liriva Editores destaca, además, por ampliar el mapa habitual del género. El siglo XX no se desarrolló exclusivamente en Europa ni puede explicarse solo desde una perspectiva occidental. India bajo el dominio británico, la China atravesada por la guerra y la revolución, el Japón de la expansión militar y las comunidades asiáticas que construyeron una nueva vida en Estados Unidos forman parte también de la historia global. Estos tres títulos son una invitación a conocerla desde lugares y voces diferentes.

Seis días en Bombay, de Alka Joshi: arte, identidad y libertad en la India colonial

Bombay, 1937. La ciudad se encuentra todavía bajo el dominio colonial británico, mientras las tensiones políticas, sociales y culturales anuncian un mundo próximo a cambiar. En este escenario, Alka Joshi sitúa una novela que combina misterio, viaje, arte e identidad a través de Sona, una joven enfermera angloindia cuya posición entre dos culturas condiciona tanto el modo en que la sociedad la contempla como sus propias aspiraciones.

El encuentro de Sona con Mira Novak, una pintora fascinante y poco convencional, se convierte en el punto de partida de una búsqueda que trasciende las calles de Bombay y recorre ciudades como Estambul, Praga, Florencia, París y Londres. De esta manera, la novela construye un retrato internacional del periodo de entreguerras, cuando distintos movimientos políticos y de resistencia comenzaban a crecer tanto en Europa como en India.

Seis días en Bombay ocupa un lugar destacado en esta selección porque permite acercarse a la India colonial sin observarla únicamente desde la mirada británica. Lo hace a través de una protagonista angloindia que no pertenece por completo a ninguno de los dos mundos y que debe enfrentarse a las jerarquías de raza, clase y género de su tiempo. A su alrededor aparecen distintas experiencias femeninas marcadas por el matrimonio, la maternidad, la violencia estructural, el trabajo y la posibilidad —no siempre real— de elegir el propio destino.

La presencia del arte añade otra dimensión a la novela. Mira está inspirada libremente en la pintora Amrita Sher-Gil, una creadora de ascendencia india y europea que utilizó técnicas de vanguardia para representar escenas de la vida rural india. Joshi reivindica así la aportación de una artista cuya obra permite cuestionar quién ha sido reconocido por la historia del arte y quién ha permanecido fuera de su relato más difundido.

Más que limitarse a recrear una época, la novela invita a reflexionar sobre la identidad mestiza, la pertenencia y el derecho de las mujeres a ocupar el espacio público y creativo. Su combinación de investigación histórica, escenarios internacionales y personajes situados entre culturas ofrece una mirada especialmente rica sobre los años previos a la Segunda Guerra Mundial.

Hijas de Shandong, de Eve J. Chung: la historia de China desde el punto de vista de las mujeres que tuvieron que huir

En Hijas de Shandong, la historia del siglo XX se contempla desde el interior de una familia china y, especialmente, desde la experiencia de sus mujeres. La novela comienza en la provincia rural de Shandong, en una sociedad familiar profundamente jerarquizada, donde el nacimiento de una hija se considera una decepción y la llegada de un heredero varón determina el valor y la seguridad de las mujeres.

A partir de este entorno, Eve J. Chung construye una historia atravesada por la guerra civil china, el avance comunista, el desplazamiento y la condición de refugiado. El viaje lleva a sus protagonistas desde Shandong hasta Qingdao, Hong Kong y Taiwán, siguiendo una ruta en la que cada frontera implica nuevos peligros, renuncias y formas de empezar de nuevo.

El interés de la novela no reside únicamente en mostrar los acontecimientos políticos, sino en revelar cómo estos entran en la vida doméstica. La revolución y el enfrentamiento entre comunistas y nacionalistas no aparecen como conceptos abstractos: significan la pérdida de tierras, la separación de familias, la huida del continente y la necesidad de reconstruir una comunidad en Taiwán con la esperanza inicial de que el exilio sea temporal.

Hijas de Shandong destaca en este artículo porque dirige la mirada hacia quienes suelen ocupar un papel secundario en las narraciones sobre guerras y revoluciones. Sus protagonistas no toman decisiones desde los despachos ni aparecen en los manuales, pero cargan con las consecuencias de esas decisiones. Son madres e hijas que atraviesan territorios hostiles, buscan alimento, protegen a su familia y desafían una tradición que las considera menos valiosas que los hombres.

La novela se inspira en la historia familiar de la autora y funciona como homenaje a su abuela. Eve J. Chung parte de recuerdos transmitidos entre generaciones y de entrevistas con familiares para recuperar una experiencia marcada por la supervivencia, la educación y el amor entre madres e hijas.

Por eso, el libro no solo permite conocer un periodo decisivo de la historia china. También muestra la importancia de conservar la memoria familiar y de escuchar los testimonios de quienes tuvieron que abandonar su hogar. Frente a una historia oficial que suele privilegiar las ideologías y los vencedores, Hijas de Shandong pone en el centro la resistencia cotidiana y la determinación de unas mujeres que se negaron a ser prescindibles.

La casa de las tortugas, de Amanda Churchill: memoria, guerra y pertenencia entre Japón y Texas

¿Qué sucede cuando una historia nunca se ha contado? ¿Cómo se reconstruye un pasado que ha sobrevivido únicamente en recuerdos, objetos y silencios familiares?

Estas preguntas atraviesan La casa de las tortugas, una novela que conecta el Japón de las décadas de 1930 y 1940 con el Texas de 1999. En el presente, Lia atraviesa un momento de incertidumbre personal y profesional cuando comienza a grabar los recuerdos de su abuela Mineko. Tras el incendio de la casa de esta, ambas comparten espacio y, poco a poco, también una historia familiar que durante décadas había permanecido incompleta.

La narración retrocede hasta Kadoma, en la prefectura de Osaka, para recuperar la juventud de Mineko en un Japón que avanza hacia la guerra. La militarización, los bombardeos y la separación provocada por el conflicto transforman sus relaciones y sus posibilidades de futuro. La Historia aparece aquí no desde el campo de batalla, sino desde los hogares, las despedidas, las expectativas impuestas a las mujeres y los proyectos personales que quedan suspendidos cuando los hombres son enviados al frente.

El diálogo entre 1936 y 1999 permite observar que las consecuencias de la guerra no terminan con la firma de la paz. Permanecen en la migración, en la adaptación a otro país, en las decisiones familiares y en aquello que una generación no consigue explicar a la siguiente. La identidad de Mineko se construye entre Japón y Estados Unidos, mientras Lia intenta comprender una herencia cultural que conoce solo de forma fragmentada.

La casa que da título a la novela actúa como mucho más que un escenario. Es un refugio, un sueño de futuro y una representación física de la memoria. Décadas después, Lia utiliza sus conocimientos de arquitectura y los recuerdos grabados de su abuela para reconstruirla sobre el papel: cada habitación, cada medida y cada detalle se convierten en una parte recuperada del pasado.

La casa de las tortugas está destacada en esta selección porque aborda la ficción histórica desde una perspectiva intergeneracional. No solo cuenta lo que ocurrió, sino que explora cómo se transmite —o se oculta— una experiencia traumática y de qué manera las generaciones posteriores intentan darle sentido.

La novela recuerda que la memoria familiar también es una forma de patrimonio. En ocasiones, comprender el siglo XX exige sentarse frente a quienes lo vivieron, encender una grabadora y permitir que los recuerdos encuentren, por fin, un hogar.

Tres novelas para descubrir una historia más amplia

Aunque sus escenarios y estructuras son diferentes, estas tres obras comparten una misma voluntad: situar en primer plano a personajes que durante mucho tiempo quedaron fuera de las versiones más conocidas de la historia.

Seis días en Bombay permite conocer las tensiones de la India colonial y del periodo de entreguerras a través del arte y de una identidad situada entre Oriente y Occidente. Hijas de Shandong recorre la guerra civil china y el éxodo hacia Taiwán desde la experiencia de una madre y sus hijas. La casa de las tortugas conecta el Japón en guerra con los Estados Unidos de finales de siglo para explorar la memoria, la migración y las heridas que se heredan.

Son relatos distintos, pero juntos demuestran que no existe una sola forma de contar el pasado. Cada país, cada comunidad y cada familia conserva una parte de la historia que merece ser escuchada.

Porque conocer la historia no consiste únicamente en recordar lo que ocurrió. También significa preguntarnos quién lo vivió, desde dónde se contó y qué voces todavía nos quedan por descubrir.

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